Puedes consultar la publicación completa haciendo click en este link
La artista Natalia Domínguez trabaja con instalación, escultura y sonido para explorar las relaciones entre sujeto y objeto dentro de los paisajes postindustriales. Su performance Ralentí: ticking over fue encargada por Driving, Dreaming, Drifting y se desarrolló en dos partes. Una primera performance, realizada en Stuttgart durante el festival CURRENT – Art and Urban Space, y una segunda que tuvo lugar en Barcelona con la colaboración de Sant Andreu Contemporani y Fabra i Coats – Fàbrica de Creació.
MK ¿En Ralentí: ticking over interactúas directamente con motores de coches e invitas a performers a crear un coro junto a estas máquinas. ¿Qué tipo de conexiones o nuevas relaciones esperas revelar entre tecnología, género y cuerpo a través de esta interacción?
ND El diseño sonoro asociado a los coches está directamente conectado con la Revolución Industrial, momento en el que las máquinas se asociaron con la masculinidad y el ruido de la industria se convirtió en un símbolo de fuerza, progreso y dominación. El título de la performance, Ralentí: ticking over, hace referencia a la vibración de los motores en ralentí, un sonido que augura ciertas prácticas performativas predominantemente arraigadas al imaginario masculino, como pueden ser las carreras automovilísticas, la cultura del tuning o la reciente tendencia del rollin’ coal. Esta es una práctica popularizada principalmente en Estados Unidos entre hombres blancos cishetero como una forma de protesta antiecológica, y que consiste en la modificación del motor para emitir mayor cantidad de humo negro y partículas. En esta performance, lxs participantes utilizan sus voces para componer una pieza sonora en relación con los mecanismos del coche, en un intento de crear una nueva polifonía donde la voz —más allá incluso del discurso— desafía las dinámicas de género asociadas a la tecnología.
La performance también presta atención al aire como elemento activador de sistemas motorizados y como elemento vital compartido por todos los seres vivos; un puente entre la respiración humana y el funcionamiento de las máquinas que subraya cómo ambos dependen de flujos interdependientes.
MK El aire ocupa un lugar central en este proyecto, así como en tu práctica artística en general. Llevas mucho tiempo trabajando con él. ¿De qué manera entiendes el acto de “respirar juntxs” como una forma de resistencia o de transformación dentro de un contexto postindustrial y petrocapitalista?
ND “No somos habitantes de la tierra, sino de la atmósfera”, comenta Emanuele Coccia. Pero esa atmósfera, concebida inicialmente como transparente e informe, es el resultado de una serie de condiciones opresivas y extractivas que afectan directamente a nuestros cuerpos. La respiración conecta nuestro interior con el entorno, proponiendo al mismo tiempo un encuentro colectivo en el que todos los seres vivos se relacionan a través del intercambio de oxígeno y CO2. Para mí, “respirar juntxs” se convierte en un acto cotidiano pero radicalmente transgresor que puede ayudarnos a imaginar cómo generar relaciones más empáticas, menos extractivas y más regenerativas entre nuestros cuerpos y el espacio que nos rodea.
MK ¿Cuál era tu relación con el aire como material y concepto antes de desarrollar este proyecto? ¿Cómo ha evolucionado a través de tu trabajo reciente?
ND Mi primer acercamiento al aire ocurrió mientras trabajaba con materiales “transmutables”. Al principio me interesaban mucho las materialidades “inestables” que necesitan de otro elemento para tomar forma. A partir de ahí desarrollé la serie ST (parachute), un conjunto de esculturas inspiradas en dispositivos de protección aérea como herramientas que median entre nuestros cuerpos y la atmósfera; así como otras esculturas que se centran en tuberías industriales y en su consideración como elementos rígidos que modelan los flujos de gas y aire. Estos trabajos me ayudaron a descubrir que algunas de estas materialidades no solo son difíciles de definir, sino también difíciles de ver. El aire era una de ellas. En Aeropolis. Queering Air in Toxicpolluted Worlds, Nerea Calvillo se apoya en el trabajo de la filósofa feminista Luce Irigaray para mostrar cómo el aire ha sido sistemáticamente invisibilizado dentro del pensamiento occidental. Como señala la autora, esta invisibilidad tiene consecuencias reales y corporales, dejando fuera de foco los intersticios, los grises, los fluidos, lo olvidado. Mi trabajo reciente explora cómo estas narrativas invisibles en torno al aire condicionan la forma en que interactuamos entre nosotras y sometemos el mundo que habitamos, centrando mi interés artístico en las dimensiones sociales y políticas del aire como un medio compartido que conecta cuerpos, entornos y tecnologías. Ralentí: ticking overbusca intensificar estas conexiones a través de una voz colectiva, explorando las materialidades de respirar aire juntxs para crear nuevos discursos.
MK En Stuttgart trabajaste con cinco performers que interactuaban con un coche en una plaza pública. ¿Cómo cambia la obra de la primera parte a la segunda en Barcelona y qué aprendiste durante el proceso y el desarrollo?
ND Como dices, la primera parte de la performance fue, de algún modo, un encuentro de cinco versus uno entre lxs performers y el coche. Fue desafiante, a la vez que divertido, explorar cómo sobreponerse a una pieza de diseño tan contundente, teniendo en cuenta, especialmente, que su fuerte presencia y su simbología conceptual no pueden evitarse. Aunque llegamos a resultados muy interesantes que me ayudaron a entender que la forma más realista de cuestionar un objeto que excede tus dimensiones es de manera colectiva, la segunda parte de la performance quiere difuminar lentamente la imagen del coche mientras mantiene las preguntas centrales del proyecto. Por esta razón, para esta ocasión lxs performers se relacionarán con diferentes partes de un coche como faros, tubos de escape, etc., para examinar qué tipos de sonidos y relaciones pueden surgir cuando el cuerpo es quien sostiene a la máquina, y no al contrario.
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La artista Natalia Domínguez trabaja con instalación, escultura y sonido para explorar las relaciones entre sujeto y objeto dentro de los paisajes postindustriales. Su performance Ralentí: ticking over fue encargada por Driving, Dreaming, Drifting y se desarrolló en dos partes. Una primera performance, realizada en Stuttgart durante el festival CURRENT – Art and Urban Space, y una segunda que tuvo lugar en Barcelona con la colaboración de Sant Andreu Contemporani y Fabra i Coats – Fàbrica de Creació.
MK ¿En Ralentí: ticking over interactúas directamente con motores de coches e invitas a performers a crear un coro junto a estas máquinas. ¿Qué tipo de conexiones o nuevas relaciones esperas revelar entre tecnología, género y cuerpo a través de esta interacción?
ND El diseño sonoro asociado a los coches está directamente conectado con la Revolución Industrial, momento en el que las máquinas se asociaron con la masculinidad y el ruido de la industria se convirtió en un símbolo de fuerza, progreso y dominación. El título de la performance, Ralentí: ticking over, hace referencia a la vibración de los motores en ralentí, un sonido que augura ciertas prácticas performativas predominantemente arraigadas al imaginario masculino, como pueden ser las carreras automovilísticas, la cultura del tuning o la reciente tendencia del rollin’ coal. Esta es una práctica popularizada principalmente en Estados Unidos entre hombres blancos cishetero como una forma de protesta antiecológica, y que consiste en la modificación del motor para emitir mayor cantidad de humo negro y partículas. En esta performance, lxs participantes utilizan sus voces para componer una pieza sonora en relación con los mecanismos del coche, en un intento de crear una nueva polifonía donde la voz —más allá incluso del discurso— desafía las dinámicas de género asociadas a la tecnología.
La performance también presta atención al aire como elemento activador de sistemas motorizados y como elemento vital compartido por todos los seres vivos; un puente entre la respiración humana y el funcionamiento de las máquinas que subraya cómo ambos dependen de flujos interdependientes.
MK El aire ocupa un lugar central en este proyecto, así como en tu práctica artística en general. Llevas mucho tiempo trabajando con él. ¿De qué manera entiendes el acto de “respirar juntxs” como una forma de resistencia o de transformación dentro de un contexto postindustrial y petrocapitalista?
ND “No somos habitantes de la tierra, sino de la atmósfera”, comenta Emanuele Coccia. Pero esa atmósfera, concebida inicialmente como transparente e informe, es el resultado de una serie de condiciones opresivas y extractivas que afectan directamente a nuestros cuerpos. La respiración conecta nuestro interior con el entorno, proponiendo al mismo tiempo un encuentro colectivo en el que todos los seres vivos se relacionan a través del intercambio de oxígeno y CO2. Para mí, “respirar juntxs” se convierte en un acto cotidiano pero radicalmente transgresor que puede ayudarnos a imaginar cómo generar relaciones más empáticas, menos extractivas y más regenerativas entre nuestros cuerpos y el espacio que nos rodea.
MK ¿Cuál era tu relación con el aire como material y concepto antes de desarrollar este proyecto? ¿Cómo ha evolucionado a través de tu trabajo reciente?
ND Mi primer acercamiento al aire ocurrió mientras trabajaba con materiales “transmutables”. Al principio me interesaban mucho las materialidades “inestables” que necesitan de otro elemento para tomar forma. A partir de ahí desarrollé la serie ST (parachute), un conjunto de esculturas inspiradas en dispositivos de protección aérea como herramientas que median entre nuestros cuerpos y la atmósfera; así como otras esculturas que se centran en tuberías industriales y en su consideración como elementos rígidos que modelan los flujos de gas y aire. Estos trabajos me ayudaron a descubrir que algunas de estas materialidades no solo son difíciles de definir, sino también difíciles de ver. El aire era una de ellas. En Aeropolis. Queering Air in Toxicpolluted Worlds, Nerea Calvillo se apoya en el trabajo de la filósofa feminista Luce Irigaray para mostrar cómo el aire ha sido sistemáticamente invisibilizado dentro del pensamiento occidental. Como señala la autora, esta invisibilidad tiene consecuencias reales y corporales, dejando fuera de foco los intersticios, los grises, los fluidos, lo olvidado. Mi trabajo reciente explora cómo estas narrativas invisibles en torno al aire condicionan la forma en que interactuamos entre nosotras y sometemos el mundo que habitamos, centrando mi interés artístico en las dimensiones sociales y políticas del aire como un medio compartido que conecta cuerpos, entornos y tecnologías. Ralentí: ticking overbusca intensificar estas conexiones a través de una voz colectiva, explorando las materialidades de respirar aire juntxs para crear nuevos discursos.
MK En Stuttgart trabajaste con cinco performers que interactuaban con un coche en una plaza pública. ¿Cómo cambia la obra de la primera parte a la segunda en Barcelona y qué aprendiste durante el proceso y el desarrollo?
ND Como dices, la primera parte de la performance fue, de algún modo, un encuentro de cinco versus uno entre lxs performers y el coche. Fue desafiante, a la vez que divertido, explorar cómo sobreponerse a una pieza de diseño tan contundente, teniendo en cuenta, especialmente, que su fuerte presencia y su simbología conceptual no pueden evitarse. Aunque llegamos a resultados muy interesantes que me ayudaron a entender que la forma más realista de cuestionar un objeto que excede tus dimensiones es de manera colectiva, la segunda parte de la performance quiere difuminar lentamente la imagen del coche mientras mantiene las preguntas centrales del proyecto. Por esta razón, para esta ocasión lxs performers se relacionarán con diferentes partes de un coche como faros, tubos de escape, etc., para examinar qué tipos de sonidos y relaciones pueden surgir cuando el cuerpo es quien sostiene a la máquina, y no al contrario.